La novela gráfica más aclamada de todos los tiempos corrió la misma suerte que otros comics y fue llevada a la pantalla grande. Este hecho se convirtió en uno de los estrenos más esperados del 2009 y el 6 de marzo fue estrenada de manera simultanea en la mayoría de países del mundo Watchmen, la película. Las críticas se han dividido entre los que opinan que la cinta es muy larga y le falta acción, y quienes consideran que el film dirigido por Zack Snyder es fiel al comic publicado en 1985 por DC Comics, escrito por Alan Moore y dibujado por Dave Gibbons.
La razón por la cual Watchmen es tan importante dentro de las novelas gráficas y es considerada por muchos como una obra literaria se debe a que en su época rompió muchos de los paradigmas que tenían los comics (o las mal llamadas tiras cómicas) y trató temas como abuso sexual, impotencia, maltrato infantil, violencia intrafimilar y drogadicción. En 1985 ninguno de los realizadores de comics había pensado en utilizar esta variedad de temas, principalmente por el miedo al veto.
La historia realizada por Alan Moore es tan compleja su historia, pero al mismo tiempo tan espectacular que se diferencia totalmente de las otras películas de superheroes llevadas a la pantalla grande. Si alguien espera encontrarse con una cinta en la que cada dos minutos se presenten escenas de acción, explosiones, muertes sangrientas y golpes al por mayor es mejor que inviertan su dinero en otra cosa. En sus dos horas y cuarenta minutos casi el 80% son escenas de dialogo mientras que el restantes es acción, que vale la pena aplaudir pues son muy bien logradas.
Al igual sus superheroes se apartaban totalmente del empaque del bien por delante de todo y la búsqueda de la justicia por medios pacíficos. Estos hombres (principalmente The Comedian) utilizaban métodos pocos ortodoxos y eran totalmente ajenos al ideal de altruismo de héroes como Superman y Spiderman. Su trama de una cercana guerra nuclear contra la Unión Soviética y Estados Unidos gobernado por Richard Nixon -reelegido dos veces- son una clara muestra de la complejidad y la perfección del comic. El considerado antagonista busca la paz del mundo pero a su modo sin importar las consecuencias.
Lo malo radica en que Snyder -al igual que en 300- abusó de la cámara lenta en escenas sin mayor relevancia, aunque sí aprendió que los efectos especiales no pueden reemplazar unos buenos diálogos y que la mayoría de los cinéfilos prefieren un buena historia y no escenas violentas injustificadas. Falló también en la elección de la protagonista femenina pues su papel no fue fiel con la heroína de la historia real. Resalta la excelente mezcla de la música con las escenas, utilizando artistas de la talla de Bob Dylan, Simon & Garfunkel, Janis Joplin, Jimi Hendrix, Billy Hollyday, Muse, entre otros.
Comentario: Holywood tiene que entender que no todas las historias pueden llevarse al cine. No sería extraño que en muy poco tiempo se anuncie la noticia que van a llevar a la pantalla grande a Cien Años de Soledad.
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