La nueva eliminación del Real Madrid en la Champions League en octavos de final, su sexta consecutiva, no puede calificarse de otra forma que como un “rotundo fracaso” y una “vergüenza”. Otro año de grandes contrataciones, entre ellas las de Cristiano Ronaldo y Kaká, además la de Benzema, Xabi Alonso, Arbeloa, Albiol y Granero que llenaron a sus fanáticos nuevamente de ilusiones pero que al final terminó pasando lo de siempre: eliminaciones, algo que el mejor club del siglo XX no estaba acostumbrado pero que ahora pareciera tan normal, dañando así su ya deteriorada imagen en el fútbol europeo.
El equipo, que según unidad de deportes de la auditora internacional Deloitte, alcanzó ganancias en 2009 superiores a los 400 millones de euros (542 millones de dólares), convirtiéndolo en el equipo más rico del mundo, tendrá que ver como otros equipos disputan la final de la Champions en su estadio el Santiago Bernabéu.
Después de invertir más de 250 millones de euros en fichajes para la nueva temporada fueron eliminados de la Copa de Rey por el modesto Alarcón de la Segunda División quien en el primer partido les anotó cuatro goles y los merengues solo pudieron responderles con uno en el partido de vuelta.
Lo que se explicó como un “exceso de confianza” por parte de los jugadores y del mismo cuerpo técnico, fue aprovechado para decir que aprenderían de tal error y que sus metas ahora eran conquistar la Liga y la Champions. Por eso pese al resultado contrario por la mínima diferencia en el partido en Francia, el equipo merengue se mostró fuerte y aseguró que en el partido de vuelta Lyon sería derrotado, confiando en las siempre inservibles estadísticas.
Motivados por su primer lugar, compartido con Barcelona, en la Liga Española, el equipo dirigido por el muy criticado Manuel Pellegrini piso el campo de juego aplaudido por más de 80 mil espectadores que lo querían ver victorioso y vencer así lo que han llamado la “maldición de los octavos”. Al principio todo parecía indicar que el sueño y la ilusión de los fanáticos se harían realidad con el gol de Cristiano Ronaldo a los seis minutos de juego y las posteriores llegadas de peligro por parte de Kaká e Higuaín.
Pero los minutos pasaban y el marcador no aumentaba, mientras que cada llegada al área por parte del equipo francés hacía perder el aire a todo un estadio que no entendía cómo su equipo, que cobra seis veces más que los de camiseta azul, no podía anotar un segundo gol y así recuperar su prestigio a nivel internacional. Terminó el primer tiempo y las cosas no cambiaron y un pálido 1-0 empezaba a preocupar a los fanáticos.

Al comienzo del tiempo complementario el técnico de Lyon, Claude Puel, realizó dos cambios que cambiarían el curso de lo que quedaba de partido mientras Pellegrini esperaba que sus “nuevos galácticos” continuaran con el control del balón y al igual que en otros partidos anotaran en los remates de los partidos como sucedió con el Sevilla y con el Xerez en las últimas dos fechas de la Liga.
Pero nada de esto pasó, un Casillas inmenso salvó, como lo tiene acostumbrado en múltiples ocasiones su arco, mientras Kaká, Cristiano y compañía se perdían en un medio campo francés que los tenía controlados. Las opciones eran escasas y no hacían levantar a los espectadores de sus sillas, quienes ya preocupados por el bajo nivel de juego que mostraba el equipo español sólo rezaban por un milagro: una jugada individual, un tiro libre, un autogol, cualquier cosa que los clasificara a la siguiente ronda.
En el minuto 75, a escasos 15 minutos del final, el centrocampista Pjanic aprovechando una desatención defensiva en el área fusiló a Casillas y enmudeció a todo un estadio pintado de blanco. Ahí se prendieron todas las alertas en un adormilado Pellegrini quien respondió ingresando a un falto de ritmo Mahamadou Diarra y a un Raúl muy caliente que se dedicó a hacer faltas y a gritar al árbitro.
El equipo merengue jugando con más desesperación que talento vio como los defensores del equipo galo les cerraban todos los espacios, les impedían crear jugadas y aprovechaban la desesperación para hacerlos caer en faltas inútiles. Además de esto los aficionados sintieron un vacio en sus estómagos cuando aprovechando las salidas de todo el equipo al ataque realizaron dos contragolpes pero los argentinos Lisando López y el Marcelo "el chelito" Delgado fallaron en el cara a cara con Casillas y botaron el balón a las graderías.

El árbitro italiano Nicola Rizzoli se colocó en el centro del campo y pitó el final del encuentro, dándole así un nuevo dato a la estadística: de seis partidos que Real Madrid ha jugado contra Lyon, no ha ganado ninguno y ha perdido siempre de visitante y empatado de local. Triste final para un partido que estuvo sumido en la impotencia, desesperación, falta de ideas y sobretodo prepotencia. Ahora solo quedan las culpas, los arrepentimientos y buscar, como es común en el madrilismo, nuevos jugadores en todas las latitudes, contratarlos y usarlos como argumento para conseguir la Champions el próximo año.
Muchos se preguntan cuál será la nueva respuesta de Florentino Pérez. Acaso será comprar más jugadores, invertir nuevamente millones de dólares en jugadores y en un nuevo técnico. ¿Quiénes serán los próximas compras: Ribery, Fabregas, Rooney, clonar a Maradona y a Pelé, revivir a Best o a Puskas? ¿Quién será el nuevo técnico Mourinho, Benítez, Ancelotti, Ferguson, Guardiola, Lippi, Jesucrito? ¿Cuáles serán las consecuencias de sus palabras al afirmar que si el equipo no ganaba la Champions no era un fracaso?
Cuál será la respuesta de los jugadores, sobretodo de la “comunidad” española conformada por Casillas, Guti, Sergio Ramos y por supuesto su capitán Raúl, considerado el líder del sindicato por algunos ex futbolistas, será la misma que dieron hace seis años cuando Juventus los sacó y marcó el estrepitoso final de los llamados galácticos, o los mismo que dijeron entre lagrimas de cocodrilo cuando Arsenal (Inglaterra), Bayern Munich (Alemania), Roma (Italia) y Liverpool (Inglaterra) los eliminaron en octavos y aseguraron con el orgullo herido que el “próximo año todo será muy diferente”.
¿Qué sentirá Cristiano Ronaldo al ver que Manchester United goleó a Milan y se clasificó sin problemas a la siguiente fase? ¿No estará arrepentido de haber dejado el equipo inglés? ¿Qué sentirá Florentino al ver que Barcelona, Manchester, Arsenal son favoritos para llegar a la final después de invertir la mitad del dinero en jugadores y darles continuidad a sus técnicos y equipo? No hay que olvidar que más dinero no es mejor fútbol y mayor inversión significa más riesgo, y en este caso el riesgo es ser humillado y eliminado y eso lo está pagando la mentalidad mercantilista de Pérez.




