sábado, 13 de diciembre de 2008

No se puede vivir de glorias pasadas (Opinión)

El equipo más veces campeón del rentado, en donde jugaron Adolfo Pedernera, Ernesto Rossi, Alfredo Di Steffano, entre otros muchísimos otros jugadores, el mismo equipo que le ganó al poderoso Real Madrid en sus bodas de plata en 1952 y que en cinco partidos frente a los merengues nunca perdió y el cual prepondera ser el equipo más laureado con 13 estrellas y dos copas Colombia nuevamente tendrá que ver otra vez la final del fútbol colombiano por televisión.

Pese a contratar un técnico ganador como el colombo-argentino Oscar Héctor Quintabani y jugadores de gran recorrido internacional como Iván Hurtado, Milton Rodríguez, Oscar Córdoba y Luis Tejada y reforzar la nómina con los nacionales Mauricio Casierra, Javier Araujo, José Mera y 'Café' Mendoza el equipo nunca mostró un buen rendimiento: ganaba con lo justo, empataba y perdía con los coleros.

Millonarios comenzó mu bien, con seis victorias en línea y Milton Rodríguez anotando 8 goles consecutivos en siete partidos, pero el equipo empezó a desfallecer con el transcurso de los partidos, empezó a revelar graves falencias en su defensa y desorden en el medio campo.

En los tres enfrentamientos seguidos contra Santa Fe, América y Nacional lo que muchos periodistas y analistas deportivos habían predicho se materializó: de seis puntos sólo consiguieron uno. Desde ahí empezaron los rumores de problemas dentro del equipo entre jugadores y cuerpo técnico, lo que afectó el equipo el resto de la temporada.

Después de esos partidos el equipo que pese a todo estaba dentro de los primeros lugares de la tabla de clasificación empezó a caer hasta ubicarse en la séptima casilla. En la última fecha el equipo necesitaba ganar contra Envigado por más de tres goles y si este resultado no se daba se veía obligado esperar otros resultados que al final no se dieron y puesto que el partido contra los naranjas terminó 2-1 por lo que Millonarios quedó eliminado de los octogonales por tercera vez consecutiva.

Dada esta situación vale la pena decir que desde que se implementaron los torneos cortos en el fútbol colombiano hace aproximadamente 10 años, Millonarios no ha disputado ninguna final y sólo estubo cerca de hacerlo en dos ocasiones, pero como dicen las abuelas "el casi no vale" y en el fútbol esta frase tiene más veracidad.

Además de los 20 años sin ganar el campeonato colombiano, el club todavía sigue sumergido en la Ley 550 (de quiebras) que pese a lo dicho por el presidente de la institución Juan Carlos López, no se ha podido superar y mientras estos resultados nefastos de su dirección sigan así nunca se va a poder ganar algo importante.

Millonarios es un equipo que gasta cientos de millones al año en compra y adquisición de jugadores y técnicos, al igual que en liquidaciones de los mismos que salen de la institución por bajo rendimiento y malos resultados. Además de esto no cuentan con divisiones menores rentables de las cuales puedan salir jugadores para reforzar el equipo a un precio más bajo.

Los últimos 'grandes' juveniles que salieron de la cantera fueron Andrés Chitiva y Hans Schomberger. Desde entonces, a finales de la década anterios, han salido varios 'prospectos' que se han quedado sólo en eso como Carlos Acevedo, Julián Martínez Alex Díaz, Andrés Salinas, Luis Eduardo Baquero, Tommy Tobar, Avimiled Rivas, entre muchos otros.

Por su parte, la lista de extranjeros que fracasaron en Millonarios en los últimos ocho años es larga, entre ellos se encuentran los argentinos Gaston Sangoy, Marcelo Tejera, Rodrigo Astudillo, Martín Perezlindo, Diego Cochas, Fernando Fedeuille, Facundo Imboden; el paraguayo Carlos Villagra, entre muchísimos otros.

Hace mucho que Millonarios no participa en un torneo internacional de importancia como una Copa Libertadores. Los dos únicos que valen la pena resaltar es el triunfo en la Copa Merconorte en el 2001, y su participación en la Copa Sudamericana en el 2007 fue un aliciente para los hinchas y para la historia de la institución y parecía ser un luz a tantos fracasos. Millonarios hizo una excelente presentación llegando a la semifinal, la cual perdió contra América de México en dos vibrantes partidos.

Pero ya son muchos los años sin triunfos importantes, la afición ha soportado innumerables fracasos, al igual que mentiras de sus directivos y ha visto desfilar un sin fin de jugadores que sólo cobran y cobran pero no sudan la camiseta y que no tiene amor alguno por el equipo.

El semestre pasado más de un hincha del equipo azul se puso nervioso al ver a América de Cali en la final del fútbol colombiano amenanzado con empatarlo en el número de estrellas. Al final el equipo caleño perdió en ronda de penalties contra Boyacá Fútbol Club. Seis meses después América está nuevamente en la final del fútbol colombiano, con un equipo joven que pese a las dificultades económicas tienen sed de triunfo sin importar que en muchas ocasiones se demoren en pagarles sus sueldos. Está mentalidad de poner primero al equipo y luego la parte económica se ve claramente reflejada en su forma de juego: corren, luchan cada balón y siempre quieren ganar.

Muy diferente a lo que pasa en el equipo albiazul donde hay jugadores que ganan 60 millones de pesos al mes, pero que curiosa e irónicamente son los que forman sindicatos, los llamados saca técnicos, los que le piden a los directivos premios por ganar un partido o clasificar a la siguiente ronda de un torneo como si eso no fuera obligación de ellos.

Por estas y muchas más razones que no puedo decir por falta de espacio es que Millonarios se merece la suerte que vive y por lo que tiene que haber un recambio en las directivas, que salgan algunos jugadores que indisponen a sus compañeros y primero que todo dejar de gastat cifras exorbitantes en la contratación de extranjeros que están muy viejos o que vienen de equipos de pésimo nivel o que en muchas ocasiones son suplentes en estos y este cambio se tiene que hacer ya.

lunes, 8 de diciembre de 2008

La resurrección de Andrés Caicedo

La publicación del libro del periodista y cineasta chileno Alberto Fuguet titulado Mi cuerpo es una celda, es una recolección de cartas ineditas, críticas de cine y guiones que fueron rechazados una y otra vez, además de datos curiosos sobre el escritor caleño Andrés Caicedo que le volvieron dar vida a un letrado y cinefilo que lleva más de 30 años muerto y el cual nunca, como tantos otros, nunca tuvo el reconocimiento que se mereció en vida.

"Me gusta que la gente piense que ya estoy acabado, para que reciban de tanto en tanto la sorpresita", escribió Andrés Caicedo quien el 4 de marzo de 1977, a los 25 años murió sobre su máquina de escribir, luego de recetarse 60 seconales. Pero ahora, como en una cinta clase B, nos da la sorpresita de volver.

Según Fuguet, "Caicedo no escribió este libro tal como existe y acaso no lo concibió, al menos de una manera consciente, pero es su libro. No se sentó a escribir Mi cuerpo es una celda. Simplemente se sentó todos los días a escribir lo que fuera. Todo lo que está en el libro ha sido escrito por Caicedo. El material base fueron cartas, trozos de papel, diarios a medio terminar, libretas, cuadernos argollados, críticas de cine, artículos de prensa y 'escritos'".

A partir de este magma, Fuguet esculpi´un conmovedor testimonio en la personificación de Caicedo, que al tiempo nos muestra su vitalidad y pasión por la literatura y el cine, se desgarra y fisura irrmediablemente como existencia, en la soledad, en la incomprensión, en la urgencia de conectar con el mundo: pero en la coicidencia de su imposibilidad, Caicedi, al iguall que le pasaba con la salsa, quería pero no podía: "He soñado que muchas mujeres me asedían, que quieren bajarme los pantalones y yo nunca me dejo: aterrado ante la idea de que encuentre, allí donde esperan vigor, tiesura, un pedazo de músculo flácido porque se encuentra desencantado con el mundo, porque él mismo ya no quiere darse gusto de vida, sino que viene buscando la muerte".

El mérito de Fuguet radica no en la simple recopilación y armado de textos, sino en comprender y enfocar la sensibilidad de Caicedo para llevar las premisas (un chico, cinéfilo y suicida, de pelo largo, gafas onderas, tartamudo y fiestero) hasta el encueadre de un personaje profundo y empático que depierta en el lector la ansiedad de abrazarlo y, quizás, protegerlo en su caída, para contribuir a una salvación.

El periodista chileno muesta sus dotes y usa diversas tomas y planos para encontrar detalles y matices entrañables en Caicedo: lo leemos, por ejemplo, en poemas, ensayos, crónicas, críticas, contemplando su ciudad, su río, dialogando por carta muchas veces sobre la cultura pop o, simplemente, tirado durante una hora en el suelo de su habitación, en silencio y completa oscuridad. De lo anterio, puede deducirse que la estructura de Mi cuerpo es una celda es sólida y al mismo tiempo ágil, imaginativa y de lectura rápida.

Este libro es fruto de un encuentro epifánico de Fuguet con Caicedo en 2000, en Lima, Perú, pues en la hoy desaparecida librería La Casa Verde, mientras hacía hora, encontró su libro Ojo al cine: "Veo los datos del autor: 25 años, colombiano, y empiezo a hojear: James Dean, Roger Corman, Taxi Driver, películas de terror, cosas muy actuales, y digo: 'qué es esto, de dónde salió'.
"Compro el libro, me voy al aeropuerto, me subo al avión, son tres horas a Santiago, y aterrizo otra persona. Fascinado, me encuentro con el hermano que siempre anduve buscando, con el par, con el tipo que yo sentía que me hacía falta para haber sido menos atacado, alguien que me habría podido proteger, que me habría podido decir 'tú también puedes escribir de esto, no está mal escuchar música en inglés, no erers un traidor por escuchar a Radiohead o The Rolling Stones, en vez de escuchar rancheras: tú puedes ser chileno o peruano, ecuatoriano, colombiano o mexicano, ver películas extranjeras y, sin embargo, procesarlas localmente".

Fuguet afirma que "Caicedo es un escritor que puede viajar. Su lenguaje, sobre todo en sus textos de no ficción, no es tan díficil, raro o colombiano como la gente podría pensar, sino el de un autor contemporáneo, moderno y nuevo, que puede viajar también a otros idiomas. Para cualquier persona que la haya pasado mal, ya no digo alguien que se ha matado o está en ello, que haya dudado de la misma, que esté insegura o que sienta que algunos se han burlado de ella, es un autor impresionante porque escribe desde el corazón".

"En su momento, Andrés escribia como nadie en América Latina. Cuesta muchísimo entender que en una ciudad de provincia, de Colombia, en los mismos años de Cien años de soledad, había un tipo que sin internet, sin VHS, sin YouTube, parecía que estaba viviendo en Nueva York. Era un tipo con la información que yo. Aun hoy, conozco muy poca gente que la domina. Creo que hay muchas formas de entender a Andrés Caicedo, pero, entre otras facetas, es el gran cinéfilo lationamericano. Hay qente que va a cine para huir. Andrés iba a refugiarse. Se dio cuenta que afuera la vida no era tan buena y que había que ver cine. Él vio películas para salvarnos a nosotros. Porque, más que un crítico, quería que la gente fuera a ver las mismas cintas que él había visto. En ese sentido, era un psicópata, un cinépata. Él sentía que la gente debía ver sus películas y que, logrando eso, iba a salvar al mundo. A lo mejor se dio cuenta que, en el fondo, no iba a poder salvarse él, pero si la gente veía las películas que él veía, el mundo iba a ser mejor. Y yo creo que el mundo, efectivamente, es mejor por Andrés".

Seconal. Eso dicen los médicos que lo mató. Hablan de setenta pastillas. Cuentan que se las tomó de un sorbo, que cuando lo encontraron ya no había nada que hacer. Es 4 de marzo, el sol ha posado todos sus dedos sobre Cali y ese día los barbitúricos estallando al interior de su estómago estrecho tampoco son nada nuevo en aquella ciudad del suroccidente colombiano: antes ya había intentado suicidarse. Siempre hay un chico persistente. Dicen que lo hizo varías veces. Algunos dan cuenta de dos intentos, otros hasta seis. Pero el número no importa, esto no es un partido de fútbol. Esa mañana de 1977, el escritor colombiano Andrés Caicedo cumplió con su promesa: alguna vez dijo que vivir más de 25 años es una vergüenza.

Según un viejo aforismo, la muerte es uno de los reflejos más fieles de la vida. Dime cómo mueres y te diré quién eres, bromean con cierto sarcasmos en Colombia, ese país donde los sesenta suicidios por cada cien mil habitantes que ocurren cada tanto, la han convertido en la nación iberoamericana donde más gente se quita la vida. A veces tienen razón. El aforismo se cumple.

El muchachito flaco, tartamudo y de lentes ovalados que más tarde sería elevado a la categoría de prodigio literario, había terminado con su vida justo un día después de que fuera publicada su primera novela. ¡Qué viva la música! esa invitación a una fiesta sin sosiego narrada a través de su Mister Hyde, María del Carmen Huertas, era al fin un libro. Y al fin lo tenía en las manos. Y entonces se atragantó con Seconal, las mismas pastillas con las que se suicidaron Charles Boyer, Marilyn Monroe, Judy Garland y Alejandro Pizarnik. "Si dejas obra, muere tranquilo", pregonaba en vida.

domingo, 16 de noviembre de 2008

En Real Madrid se huele a crisis desde hace mucho tiempo

La derrota el sábado pasado contra Valladolid por la mínima diferencia y en condición de visitante pusieron al equipo dirigido por el técnico Bern Shuster en una posición difícil. Y es que pese a que el equipo merengue se encuentra en la cuarta posición con 23 puntos, a dos del líder Barcelona, el nivel de juego de los madrilistas preocupa a sus hinchas al igual que los problemas internos entre jugadores con directivas.

En las próximas horas se definirá la suerte del técnico Schuster, lo más probable es que salga de la institución pese a que la temporada pasada le dio el título número 30 en la Liga. Todo parece indicar que las directivas de Real Madrid ya están buscando su reemplazo y suenan los nombres del español Juande Ramos, Frank Reijkard y Marco Van Basten. Al igual que se empiezan a barajar nombres de nuevos refuerzos como el brasileño Kaká, el holandés Klaas-Jan Huntelaar, el ucraniano Andrei Shevshenko y el marfileño Didier Drogba.

Pero la crisis viene desde hace muchos años, aproximadamente desde el 2001, época de Florentino Pérez y su famoso proyecto de los "galácticos". Pero con la llegada de Luis Figo, Ronaldo y David Beckham no llegaron los triunfos, en tres temporadas tuvieron que ver como Valencia y Barcelona en dos ocasiones se llevaban la Liga local. En la UEFA Champions League la suerte tampoco le sonrió al equipo dirigido por Camacho, García Remón, Wanderlei Luxemburgo, López Caro y Fabio Capello.

El comienzo de la nueva temporada de Real Madrid comenzó con muchas críticas debido a la salida del brasileño Robinho, el único jugador con desborde y que en más de una ocasión fue el salvador del equipo merengue, se cansó de los malos tratos y de ser relegado al banco de suplentes, lo mismo que ocurrió dos años antes con Luis Figo quien se marchó al Inter de Milán. Al igual que el brasileño, muchos amenazan con irse de la institución como es el caso del defensa italiano Fabio Cannavaro. 

Pese a la llegada del reconocido mediocampista holandés Rafael van der Vaart, la incurción de este jugador no compensa la no contratación del portugués Cristiano Ronaldo, quien a mediados de junio el director deportivo Pedrag Mijatovic aseguró que su llegada al club era un hecho, ocurrió totalmente lo contrario, el Manchester United dijo que el jugador no saldría de la institución y amenazó con demandar el caso ante la FIFA sí Real Madrid seguía insistiendo en su compra y el jugador luso nunca llegó al club madrilista. 

En noviembre pasado el equipo fue eliminado de la Copa del Rey por el modesto Real Unión de Irún de la Segunda División, otro torneo esquivo desde la temporada 1992/93. Tampoco consigue pasar de octavos de una UEFA Champions League desde hace 4 años, la última vez que consiguieron este importante torneo fue en el año 2001/02. 

lunes, 10 de noviembre de 2008

En Bogotá lo público es privado

La paranoia y el miedo se han apoderado de la mayoria de los bogotanos. La desconfianza excesiva en el otro: ¿por qué me mira tanto? ¿que querrá? ¿será qué me va a robar? El habitante promedio de la capital vive con miedo desde que se levanta hasta que se duerme, es parte de su diario vivir.

Este miedo excesivo ha llevado a los bogotanos a límites inospechados, se piensa que el otro siempre va a querer hacerle daño, o que cualquier persona es un terrorista en potencia y que el solo hecho de tomarle una foto a un edificio indica que la persona que está detrás de la cámara tiene planeando ponerle una bomba a la edificación.

Ya en ningún lugar público de la ciudad se tomar una foto a la fachada de ningún edificio porque en menos de un minuto aparecen dos celadores rodeandolo, diciendole "aquí no se puede tomar fotos" ¿Pero cómo así? Acaso un parque, la calle, una fachada no son públicos, entonces por qué la prohibición.

Ya son muchos los casos denunciados de personas que han salido con su cámara a tomar fotos y/o a realizar trabajos académicos y han sido ultrajados por estos personajes que creen que el respeto y la ley se hace a punta de bolillo, y que justifican la prohibición de tomar fotografías bajo el vago argumento de la seguridad.

Vale aclarar y señalar que si no existe una ley firmada por el presidente de la República que prohiba que en cierto lugar no se pueda filmar o tomar fotos no hay validez. No es circular, no es un decreto, no es una orden de la administración, es una ley, y hasta donde sé las únicas leyes que prohiben que se le tomen fotos sin permiso alguno son unicamente a guarniciones militares y hospitales, las demás fachadas son públicas.

Lugares como el parque de la 93, la zona T, estaciones de Transmilenio, la Plaza de Bolivar, es decir sitios que han sido considerados por el Ministerio de Cultura como Bienes de Interés Cultural y sitios turisticos por la misma Alcaldía son los primeros donde los turistas o los mismos bogotanos son molestados por celadores, muchas veces en actitud altanera, que prohiben el uso de las cámaras argumentando que es un lugar privado y que si quiere tomar fotos tiene que enviar una carta a la administración solicitando el permiso.

Por eso instó a las autoridades competentes y a las empresas de seguridad que le enseñen a sus celadores a conocer y respetar la ley, que una persona con cámara puede tomar las fotos que quiera, y que un fotografo amateur no siempre tiene como objetivo principal pornerle una bomba al edificio que esta fotografiando.

viernes, 31 de octubre de 2008

Mensaje a la comunidad rosarista

¿Para qué tanta pedidera del carnet en la entrada? ¿Para qué ponen a un celador a revisar maleta tras maleta tras maleta a ver si uno lleva una bomba, un petardo, una granada, un arma nuclear? ¿Para qué ponen tanto problema cuando uno va a ingresar a un invitado? Sí en el mismo claustro algunos estudiantes roban a sus compañeros y profesores, pues me niego a creer que personal de servicio como las aseadoras y los mismos celadores cojan los que no les pertences, estoy seguro que ellos sí conocen algo que ni en diez semestres se puede enseñar, algo llamado ética y algo más importante llamado honradez.

Hace más de dos años en el Palacio de San Francisco, ex gobernación de Cundinamarca, eran comunes las frases "Me robaron la maleta" o "Se me llevaron el celular" por lo que tuvieron que camuflar a más de un celador para que estuviera pendiente de cualquier movimiento sospechoso. Los robos disminuyeron y se creyó que todo había vuelto a la normalidad. Pero no, se volvieron poner de moda robos de maletas, computadores portatiles, reproductores de música y hasta cámaras de video.

Por estos hechos me pregunto ¿qué clase de profesionales están formando la Universidad? A la que me respondo que se estan formando unos ladrones, aqueelos que aplican al ciento por ciento el dicho "la ocasión hace al ladrón", si es así a este país se lo llevo el demonio, o mejor dicho se lo terminó de llevar porque ya estabamos en el camino directo y rápido. Todo parece indicar que nuestros estudiantes quieren superar el legado de los dos últimos ex presidentes rosaristas: Belisario Betancourt, tan conocido por sus 'acertadas' decisiones en la toma del palacio de justicia (la mínuscula en la anterior frase no es por desconocimiento sino por lo que su significado) y Andrés Pastrana y su recio caracter en las conversaciones con las FARC, y ni que decir del actual alcalde Samuel Moreno que en menos de un año de gestión tiene a la ciudad cerca de un colpso social por los múltiples problemas de seguridad y movilidad, principalmente. 

Las universidades son un reflejo de la realidad de los países, entonces se puede decir que todo lo sucedido en estos dos años reflejan un país corrupto y sin valores. Por esto mismo llamo la atención y aunque no le guste al señor rector ni a las personas que ocupan los altos cargos hay que decir las cosas como son: los ladrones se tomaron a la Universidad del Rosario, y estamos llegando a un punto del que ya no habrá vuelta de hoja. Por eso exijó desde este humilde medio que se aumente la seguridad y que los mismos estudiates esten pendientes de lo que pase a su alredeodor y que no descuiden sus objetos personales, porque ya ni en los claustros de la educación se puede estar tranquilo.

Fray Cristóbal de Torres debe estar revolcándose en su tumba y si no, pues al menos espero que se revuelquen en las tumbas las madres de estas personas que roban a sus compañeros de universidad.