Desde hace mucho tiempo las hinchadas de Millonarios y América de Cali se odian a muerte. Ya son varios los enfrentamientos que han dejado como resultado un aproximado de 25 muertos y un número aún no determinado de heridos. Las batallas entre estas dos barras se han dado en los estadios de Cali y Bogotá, al igual que en las calles y colegios donde el color de una camiseta es la excusa para quitarle la vida al otro.
Por la incompetencia e ineptitud de los realizadores de la Copa Cafam quienes no previeron este peligro ya más que conocido problema y lucha entre barras bravas el próximo domingo puede escribirse otro capítulo triste de esta larga historia. Cuando los dos equipos más laureados de Colombia -ambos con 13 estrellas- disputen la final de este corto torneo puede ser otro capítulo de una larga batalla entre barras bravas que está vez buscaran mostrar su hegemonía y jerarquía.
Los hinchas de Millonarios quieren vengarse -según sus propias palabras- del hecho que el equipo caleño igualara su número de estrellas, los mensajes han aparecido en foros de internet, blogs y en programas de radio y televisión. Por eso los organizadores de la Copa al igual que la Policía Metropolitana deben considerar el grave riesgo que existe y mirar los antecedentes de los últimos dos años.
Por eso lo que se presentó como un torneo amistoso y se inculcó en las personas que fueran al estadio con toda tranquilidad, lo que en los antecedentes demuestran es que en este llamado "clásico" los enfrentamientos entre barras bravas son numerosos y muy violentos. Un llamado de atención para los organizadores, para la ciudad y a las personas que viven la fiesta del fútbol con su familia en paz, que casi siempre se ven afectados por los desadaptados que ya sea por problemas familiares, psicológicos o culturales han convertido al fútbol en una lucha de pandillas.