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lunes, 1 de septiembre de 2014

La tristeza de Falcao

Lo desmintió por todos los medios posibles. Pese a los rumores y a las noticias diarias que hablaban de su inminente y, multimillonario traspaso, al AS Monaco FC de Francia, un equipo que acaba de ascender a la primera división gala. Aseguró que su corazón estaba en el Atlético de Madrid, que ahí se quedaría y nunca se marcharía.

El nombre de Falcao se había convertido en una obsesión para el nuevo dueño del equipo, el multimillonario ruso Dmitry Rybolovlev, quien quería continuar con la moda de comprar un club, llenarlo de estrellas y demostrar, y alardear obviamente, de su poderío económico en las canchas. En su proyecto figuraban jugadores de tipo 'galáctico', el término que hizo famoso el Real Madrid, a principios del milenio.

Llevaba dos años en el Atlético de Madrid y en su palmares ya registraba una Europa League (antes Copa UEFA) y una Súpercopa de Europa, consolidándose como figura con sus anotaciones en las dos competiciones. El equipo colchonero había ocupado la tercera plaza en la Liga Española y estaba recuperando, de la mano de Diego Pablo Simeone. el brillo que había perdido por décadas. Esa ubicación en la Liga le daba un paso directo a la Champions Legue.

Lo tenía todo para continuar con la gloria, pero por 65 millones de dólares, Falcao pasó al equipo del principado. Desde el primer momento defendió el proyecto, manifestaba que el Monaco lo iba a ganar todo, iba a figurar como uno de los grandes de Europa. La mayoría sabían que eso era una utopía y que el interés económico -que lo convertía en uno de los mejores pagados de Europa- había superado el amor por el fútbol, ahí cambió su figura.

Llegó a un equipo que pese a que estaba plagado de "estrellas" no pintaba nada bien. Como dicen por ahí, 'mucho cacique y poco indio'. El equipo dirigido por el italiano Claudio Ranieri no ganó un solo titulo pese a la millonaria inversión. La Liga fue para el Paris Saint-Germain, fue eliminado en semifinales de la Copa de Francia por el modesto EA Guingamp. Debido a su reciente ascenso no disputó un torneo internacional de renombre.

Los goles de Falcao, pese a que eran reproducidos en los medios, no eran los mismos. Su imagen se fue cayendo y una lesión tras otra lo alejaron de las canchas por varios periodos. Empezó la presión mediática, tal vez por eso regresó a la competencia antes de estar listo y recuperado en un ciento por ciento. Eso se notó inmediatamente en su desempeño y en sus recaídas.

Su anterior equipo, con pocos jugadores de renombre, acaparaba todo tipo de buenas críticas debido a su destacado papel en la conocida 'Liga de las estrellas', de la cual Falcao ya no era participe. A esto se le sumaba su clasificación a etapas semifinales de la UEFA Champions League donde enfrentaría al Barcelona. Ya no era el mismo equipo y se posicionaba como favorito para llegar a la final, un hecho histórico para los colchoneros.

Pero lo peor estaba por llegar. Protagonista, figura, imagen y líder de la Selección Colombia, goleador y 'estrella' en el partido histórico contra Chile en el Metropolitano en el que anotó dos goles que sellaron la clasificación al Mundial de Brasil 2014. A cinco meses de la cita mundialista, su gran sueño, Falcao sufrió una lesión en una jugada excesiva e innecesaria. Un defensor del modesto Chasselay, de la quinta división gala, golpeó fuertemente su pierna izquierda en un partido de la Copa de Francia.

Preocupación en el banquillo, quien en repetidas oportunidades le había denunciado al cuerpo arbitral la dureza del equipo visitante, quien ya estaba debajo del marcador tres goles a cero. El minuto 43 marcó la tragedia para el jugador colombiano, quien pese a que fue trasladado inmediatamente para una evaluación ya se presentía lo peor. Tres días después se confirmaría que estaría fuera seis meses de cualquier tipo de competencia.

"Lesión de ligamento cruzado anterior en su rodilla izquierda": ese era el desgarrador diagnostico que dejaba bastante lejos del Mundial al delantero de 27 años. Se empezó una carrera contra el tiempo para su recuperación, una tarea aunque admirable desde el punto de vista médico era un despropósito puesto que se estaba presionando nuevamente el cuerpo de un jugador que no estaba totalmente recuperado de sus dolencias anteriores. ¿Marketing? ¿Presión de las directivas? ¿Un aviso de mala suerte para Colombia? Esto no importó, y el técnico argentino José Néstor Pekermán contra muchos rumores, y sobre todo contra muchas presiones, descartó al samario del equipo que viajaría a Brasil.

En la rueda de prensa en la que anunció su decisión lo acompañó a su mano derecha el jugador del Mónaco quien no pudo evitar la tristeza ni las lágrimas ante las preguntas de los periodistas. Era un dolor inmenso, estaba perdiendo su sueños e ilusiones, quería jugar el Mundial pero ya no podía. Quería asistir a esa histórica cita que solamente se vive cada cuatro años y por la que había luchado tanto vistiendo la camiseta tricolor.









miércoles, 28 de enero de 2009

Una clasificación injusta

Colombia es un país lleno de contrastes e ironías. Ha sido maldecido por más de cuarenta años por una guerra que no tiene norte ni sur, ha sido desangrado por la corrupción de sus mandatarios y para ser más de malas cuando el divino azar lo acompaña es para justificar injusticias y admitir desaciertos.  

Así quedó demostrado este martes después que terminará el partido entre Colombia y Venezuela en el sudamericano sub 20, en el cual el conjunto cafetero empató a un gol. En la tabla de clasificaciones Colombia quedó empatada en puntos con el seleccionado ecuatoriano por lo que de manera atípica -pero como las normas del torneo advertían, pues las dos selecciones empataron en todos los ítems de desempate - tuvo que escogerse el clasificado por medio de un sorteo. 

Fue la mano izquierda de Germán Castellanos, directivo de la Federación Colombiana de Fútbol, quien tuvo la "fortuna" de sacar la papeleta que decía en letras grandes "sí clasifica", mientras que el conjunto ecuatoriano tuvo que ver el final de sus ilusiones de entrar al hexagonal con el papel que decía "no clasifica".

Pese a que en sus cuatro partidos la selección tricolor no perdió ninguno pues en su début contra Perú ganó por la mínima diferencia con un curioso gol y pese a que tuvieron más de un tiempo jugando con un hombre de más, muchas veces se salvaron del empate. Contra Ecuador empataron sin goles en un partido sin muchas emociones y frente a Argentina anotarón dos goles en los primeros 20 minutos pero al final el partido terminó 2-2. 

En el último encuentro -y el peor de todos- contra Venezuela el muy críticado por los hinchas y muy ovacionado por los dos técnicos (porque a quién quiere engañar Lara) Crisitiam Nazarit botó un penalti en el último minuto de juego que le daba el triunfo y la clasificación directa a Colombia .  

Para el columnista de Futbolred.com, Carlos Cortés, "Colombia celebró los goles que no metió jugando al bingo (...) Dicen que los penalties son una lotería, pero al menos es una lotería que se juega con los pies y se gana pateando un balón. Les hace falta imaginación a los de la Confederación y a la Fifa; bien podrían inventarse una partida de póquer en la cancha, un concurso de celebración  de goles en la línea lateral o un maratón de salsa en el área chica. Algo más digno que una devaluada moneda".   

Tratando de justificar el hecho el sub director de deportes del diario El Tiempo, Gabriel Briceño escribió que "como decía en sus años dorados el narrador Rafael Araújo Gámez 'ya no es tiempo de llorar'. Tampoco de inventar, ni menos de intentar hacer que lo que no se practicó en un año largo de preparación". Briceño cree que el equipo colombiano tiene "enteras posibilidades de clasificar al Mundial de Egipto".

Para el periodista este "equipo de jugadores grandotes, robustos y fuertes, como los prefiere Eduardo Lara para las categorías Sub-20 y Sub-17, es quizás el que menos cualidades técnicas posee". Además añadió que para clasificar hay que "respetar el estilo, el biotipo de los jugadores y el aprendizaje táctico que hay, no significa solamente correr y tirar la pelota a cualquier parte. Si algo necesita aplicar con urgencia la Selección Sub-20 es pensar en cada acción de juego, tener la cabeza fría y al menos intentar darle un uso más práctico y efectivo a la pelota". 

Colombia sólo tiene tres días para recuperar su espíritu y buscar su fútbol perdido a lo largo del torneo pues el sábado se volverá a enfrentar a Venezuela y muchos colombianos esperan que la selección muestre un fútbol más efectivo, que los delanteros anoten y que no se cometan errores defensivos y así lograr uno de los cuatro puestos para ir al mundial de la categoría. Sólo el tiempo dirá sí los dos técnicos aprendieron de los errores de los anteriores partidos y los jugadores muestren su talento, porque si no la moneda no nos va a salvar otra vez.    

Entre paréntesis: Para ver los contrastes e ironías del pueblo colombiano y su realidad ese mismo día casi a la misma hora del final del partido estalló en Bogotá un petardo en el norte de la ciudad que mató a dos personas y  dejó a 20 más heridas. Aunque si hubo un cubrimiento de los medios nacionales sobre el hecho, la "clasificación" de Colombia a los hexagonales se dio como la noticia positiva del día y una justificación para olvidar el acto terrorista. Como lo dijo el escritor Albert Camus "nación es la selección de fútbol".