Antes de recibir cualquier clase de reclamos por lo que voy a decir posteriormente aclaro que no estoy en contra de la liberación de los secuestrados por parte de las Fuerzas Militares de Colombia el pasado 2 de Julio, como muchas personas han tildado a ciertos columnistas que han cuestionado ciertos puntos de la operación Jaque. No, de lo que estoy en contra es de la presentación de todos los medios de comunicación del país y de la mayoría de medios extranjeros que presentaron la noticia con titulares más o menos como estos: "¡Ingrid, los tres norteamericanos y 11 uniformados LIBRES" (Semana); "Liberados Ingrid Bentancourt y otros 14 secuestrados..."(El Espectador, Caracol Radio) o "Rescatada Ingrid Betancourt, los 3 estadounidenses y otros 11 secuestrados de la Fuerza Pública" (El Tiempo).
Esta palabra "otros" es el centro de este artículo, la que me creó en mí un gran interrogante sobre diversas cuestiones en el tema del secuestro y de la diversas reacciones acerca de los resultados de la operación militar. Es ofensivo e imprudente que dos semanas después del histórico rescate se siga presentando a los 12 soldados y policías colombianos, algunos de ellos estuvieron casi 10 años privados de su libertad, como los "otros" rescatados, cuyos nombres se presentaron de la manera más rápida posible al igual que sus historias y testimonios sobre su secuestro.
Los medios presentaron sus historias como si ellos no hubieran sufrido el secuestro, como si sus humildes familias, que no contaban con ninguna influencia en otros países, ni tampoco un apellido reconocido o una familia pudiente no hubieran tenido que soportar días y noches eternos en la soledad de la selva, soportando humillaciones y torturas psicológicas y físicas por parte de sus secuestradores. Tampoco se entrevistaron a sus familiares durante el secuestro los cuales no se dejaban de preguntar por la suerte de sus familiares, de dudar sobre si estaban vivos o muertos, de esperar día tras días, meses y años enteros una simple "muestra de supervivencia" para que en sus ya destrozados corazones se pudiera sentir un leve alivio.
Todo esto pareciera indicar que estos verdaderos héroes que fueron capturados en combate, mientras defendían a la población civil de las escalofriantes tomas guerrilleras no tuvieran la misma importancia para los medios de comunicación. Muy pocos periodistas como Ernesto McCausuland, María Elvira Samper y Daniel Samper Pizano, entre otros pocos, han hablado con los policías y soldados rescatados, les han hecho largas entrevistas, se han preocupado por su salud, los han acompañado en el reencuentro con sus familiares y amigos. Porque vale aclarar que, pese a lo que pocos piensan, Ingrid no era la única del grupo que tenía hijos, hermanos, ex esposos, que esperaban con ansia verla en libertad, no los "otros" también habían dejado en sus pueblos y ciudades familias, algunos de ellos no conocían a sus hijos, se habían enterado de la muerte de seres cercanos en la selva, con una cadena al cuellos, algunos de ellos lloraron, se sintieron impotentes, maldijeron a Dios y al destino por su suerte.
Desde antes del 2 de julio estos medios de comunicación consideraban que Ingrid Bentancourt era la única secuestrada, olvidando no sólo a los soldados y policías que estaban privados de su libertad y que las FARC utilizaban como fichas claves para el intercambio humanitario, sino también a los civiles, a cientos de niños que fueron secuestrados por este grupo terrorista y cínico, porque de esto ya no queda ninguna duda, y que les piden a sus padres cientos y a veces miles de millones de pesos por su liberación. Por estas y otras razones crítico de esta forma la actuación de los medios de comunicación nacionales e internacionales en el tema de los secuestrados y les exijo de la manera más humilde que eviten a toda costa la utilización de la palabra "otros" cuando se refieren a seres humanos.
Pd: Curiosamente la mayoría de estos medios de comunicación que hoy ponen a Ingrid Betancourt en un pedestal, que la postulan para el premio Nobel de la Paz y la Mujer del Año y otros premios, fueron los que en su tiempo culparon a la ex candidata de su secuestro por viajar a San Vicente del Caguán cuando se le había advertido en varias ocasiones que la guerrilla tenía una alta presencia en ese lugar y el gobierno de Andrés Pastrana había renunciado a protegerla. También fueron los mismos medios los que en más de una ocasión divulgaron a los cuatro vientos y dieron como ciertos rumores que tuvieron una alta trascendencia en la opinión pública en los cuales aseguraban que Betancourt mantenía una relación amorosa con un alto miembro del grupo insurgente y que su secuestro era un montaje que le daría popularidad para las elecciones presidenciales del 2010, puesto que su liberación se iba a presentar meses anteriores del evento electoral.
Esta palabra "otros" es el centro de este artículo, la que me creó en mí un gran interrogante sobre diversas cuestiones en el tema del secuestro y de la diversas reacciones acerca de los resultados de la operación militar. Es ofensivo e imprudente que dos semanas después del histórico rescate se siga presentando a los 12 soldados y policías colombianos, algunos de ellos estuvieron casi 10 años privados de su libertad, como los "otros" rescatados, cuyos nombres se presentaron de la manera más rápida posible al igual que sus historias y testimonios sobre su secuestro.
Los medios presentaron sus historias como si ellos no hubieran sufrido el secuestro, como si sus humildes familias, que no contaban con ninguna influencia en otros países, ni tampoco un apellido reconocido o una familia pudiente no hubieran tenido que soportar días y noches eternos en la soledad de la selva, soportando humillaciones y torturas psicológicas y físicas por parte de sus secuestradores. Tampoco se entrevistaron a sus familiares durante el secuestro los cuales no se dejaban de preguntar por la suerte de sus familiares, de dudar sobre si estaban vivos o muertos, de esperar día tras días, meses y años enteros una simple "muestra de supervivencia" para que en sus ya destrozados corazones se pudiera sentir un leve alivio.
Todo esto pareciera indicar que estos verdaderos héroes que fueron capturados en combate, mientras defendían a la población civil de las escalofriantes tomas guerrilleras no tuvieran la misma importancia para los medios de comunicación. Muy pocos periodistas como Ernesto McCausuland, María Elvira Samper y Daniel Samper Pizano, entre otros pocos, han hablado con los policías y soldados rescatados, les han hecho largas entrevistas, se han preocupado por su salud, los han acompañado en el reencuentro con sus familiares y amigos. Porque vale aclarar que, pese a lo que pocos piensan, Ingrid no era la única del grupo que tenía hijos, hermanos, ex esposos, que esperaban con ansia verla en libertad, no los "otros" también habían dejado en sus pueblos y ciudades familias, algunos de ellos no conocían a sus hijos, se habían enterado de la muerte de seres cercanos en la selva, con una cadena al cuellos, algunos de ellos lloraron, se sintieron impotentes, maldijeron a Dios y al destino por su suerte.
Desde antes del 2 de julio estos medios de comunicación consideraban que Ingrid Bentancourt era la única secuestrada, olvidando no sólo a los soldados y policías que estaban privados de su libertad y que las FARC utilizaban como fichas claves para el intercambio humanitario, sino también a los civiles, a cientos de niños que fueron secuestrados por este grupo terrorista y cínico, porque de esto ya no queda ninguna duda, y que les piden a sus padres cientos y a veces miles de millones de pesos por su liberación. Por estas y otras razones crítico de esta forma la actuación de los medios de comunicación nacionales e internacionales en el tema de los secuestrados y les exijo de la manera más humilde que eviten a toda costa la utilización de la palabra "otros" cuando se refieren a seres humanos.
Pd: Curiosamente la mayoría de estos medios de comunicación que hoy ponen a Ingrid Betancourt en un pedestal, que la postulan para el premio Nobel de la Paz y la Mujer del Año y otros premios, fueron los que en su tiempo culparon a la ex candidata de su secuestro por viajar a San Vicente del Caguán cuando se le había advertido en varias ocasiones que la guerrilla tenía una alta presencia en ese lugar y el gobierno de Andrés Pastrana había renunciado a protegerla. También fueron los mismos medios los que en más de una ocasión divulgaron a los cuatro vientos y dieron como ciertos rumores que tuvieron una alta trascendencia en la opinión pública en los cuales aseguraban que Betancourt mantenía una relación amorosa con un alto miembro del grupo insurgente y que su secuestro era un montaje que le daría popularidad para las elecciones presidenciales del 2010, puesto que su liberación se iba a presentar meses anteriores del evento electoral.