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lunes, 2 de febrero de 2009

¿Qué más se podía esperar de Botero?

El espectáculo mediático realizado por Jorge Enrique Botero en la liberación de los 4 secuestrados el pasado domingo fue totalmente lamentable y puso en peligro las liberaciones de Alan Jara y Sigifredo López. Pero no es para sorprenderse esta actuación de una persona que ha demostrado en varias ocasiones que no tiene la más mínima idea de lo que significa la ética periodística.

Botero siempre ha sido un generador de polémicas, en el 2006 publicó el libro "Últimas noticias de guerra", el cual contaba como primicia el nacimiento del hijo de Clara Rojas mientras estaba en cautiverio. La publicación fue una sorpresa para todos incluso para la madre de la ex fórmula vicepresidencial de Ingrid Betancourt que no se imaginaba que tenía un nieto.

Para el periodista Gustavo Adolfo Delvasto "decepciona el hecho que revele esta información a todos los vientos, justo cuando va a salir el libro al mercado, sin antes haber contado con los familiares de la persona de la cual surge la noticia (o en el peor de los casos el rumor). Tendría que preguntársele cuándo se enteró del hecho y porqué solo hasta ahora lo reveló a los familiares de la implicada o preguntarle si esto no hace parte del fuero privado de la familia de la secuestrada".

En abril de 2006 Héctor Abad Faciolince escribió una columna titulada la "perverción del periodismo" en la cual señalaba que "cuando se lee periodismo hay un pacto tácito entre el escritor y los lectores: no habrá mentiras, no vamos a leer inventos, no vamos a leer ficciones". Además añadió que "una crónica no puede permitirse la libertad frente a los hechos que tiene una novela. Si la crónica inventa, deja de ser tal, y se convierte, si mucho, en novela. En el caso de este libro no llegamos ni a eso, y el mismo Botero lo dice: estamos frente a una "telenovela mayor".

Botero envió días después una carta a la revista Semana en la cual catalogaba al periodista como "purista" y añadia que "lo que dice es basura: Abad se disfraza de pacifista para tocar los tambores del odio. Su camuflaje de niño bueno no logra disimular su sed de venganza. Y su maniqueísta de nuestra sociedad no es más que una versión reencauchada de los discurso que nos tiene donde estamos".

Por dos años estuvo fuera de Colombia por su trabajo en la cadena Telesur pero en enero de este año apareció en el mapa cuando fue nombrado junto a Daniel Samper Pizano, Iván Cepeda, Gustavo Moncayo como miembros de la comisión humanitaria que acompañaría a la senadora Piedad Córdoba y la Comisión Internacional de la Cruz Roja (CICR) en la liberación de seis secuestrados por parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Aunque en los primeros días de la misión humanitaria Botero no realizó ninguna declaración a los medios de comunicación colombianos, fue el mismo día de las liberaciones de tres soldados y un policía que montó su show. El periodista realizó entrevistas a los cuatro uniformados sin ningún permiso, informó desde el lugar de los hechos para la cadena Telesur y le vendió las fotografías tomadass a los aún rehenes a la agencia de prensa AP.

La columnista del diario El Tiempo, Claudia López la actitud de Botero se debió a que "creyó que con eso podría salvar la operación y resarcir el horrible daño que le hicieron al canal al usar sus emblemas sin autorización en la Operación Jaque. ¿Pensó en los secuestrado? ¿En la encrucijada en que ponía a la senadora Piedad Córdoba y a los demás Colombianos por la Paz? Sabía perfectamente que esa transmisión violaba los acuerdos para la liberación. Un mínimo de criterio le habría indicado que primero está garantizar la liberación que resarcir a Telesur".

Vale reconocer que la denuncia, valida y cierta, pudo hacerla una vez finalizada por completo la operación de liberación de los seis secuestrados y cuando hubiera terminado su gestión de garante y retomado la de periodista. La actitud de Botero puso en grave riesgo el retorno a la libertad de estos cuatro colombianos, al igual que la de los dos últimos secuestrados políticos que iban a ser liberados en los próximos días.

Al otro día el presidente de Colombia, Alvaro Uribe Vélez prohibió la presencia de periodistas y otros miembros de la comisión humanitaria en la liberación de Alan Jara. Esto fue considerado como un atentado contra la libertad de prensa que reza en el artículo 23 de la Constitución Política de Colombia de 1991, por lo que horas más tarde la decisión fue rectificada y se permitió la presencia de periodistas aunque con algunas restrincciones todo esto gracias a las ganas de llamar la atención del señor Botero.

Comentario: No estoy acusando a Jorge Enrique Botero de tener nexos con la guerrilla, sólo indicó su falta de ética periodística frente a diversos hechos.

Comentario 2: Hago un llamado a la opinión pública, a los pocos medios de comunicación responsables que aún existen en Colombia (sobre todo los escritos) a que se le deje de llamar periodista a un señor que puso la vida y libertad de cuatro personas en peligro sólo para montar un espectaculo mediático sobre su imagen.