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lunes, 18 de mayo de 2015
viernes, 22 de agosto de 2014
jueves, 26 de diciembre de 2013
La impunidad en el crimen de Orlando Sierra
El 30 de enero de 2002 un sicario
interceptó al subdirector del diario La Patria de Manizales, Orlando Sierra,
cuando caminaba con su hija. Tres disparos segaron la vida del periodista y
columnista.
Once años después la impunidad rodea
su crimen. Se sabe poco sobre los autores materiales, se sabe algo sobre los
autores materiales, se sabe todo sobre los hechos que rodearon la orden para
asesinarlo.
En este tipo varios testigos
fueron asesinados o amenazados. Y como si fuera un tema tabú ya muy pocos
prefieren hacer algún comentario al respecto. Tal vez por miedo, tal vez porque
saben que la justicia no opera en este país, tal vez porque creen que no va a
pasar nada.
La clase dirigente caldense,
aquella que fue protagonista de innumerables columnas de opinión. Pero
principalmente el exrepresentante a la Cámara, Ferney Tapasco y varios miembros
de su familia, quienes según Sierra, manejaban a su antojo, y con un grado
descomunal de corrupción, todos los aspectos del departamento.
Tapasco, después de muchos años, fue llamado a juicio. El pasado 24 de diciembre, fecha curiosa, un juez especializado de Pereira consideró que no existían pruebas que permitieran inferir su responsabilidad directa o indirecta en los hechos. Fue absuelto y dejado en libertad inmediatamente.
Del fallo poco se conoce, puesto que se impartió una curiosa reserva sumarial, hecho que merece ser investigado pero no se hará puesto que los magistrados de la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura están en vacaciones y en pocas semanas la indignación por este fallo se habrá extinguido como las festividades navideñas.
La Fiscalía y la Procuraduría General, que pidieron que se emitiera fallo condenatorio en contra del exdirigente político, ya anunciaron que impuganarán la sentencia absolutoria argumentando que el juzgador no tuvo en cuenta las pruebas documentales y testimoniales que señalan a Tapasco de tener intereses en callar al periodista y de ordenar su asesinato.
jueves, 3 de enero de 2013
El periodismo de hoy según Gay Talese (parte I)
"Creo que el periodismo atraviesa una terrible crisis.No solo es el momento económico, sino la mentalidad de los periodistas. La tecnología los ha encarcelados. ¿Conoce la palabra "embedded" (empotrado), usada durante la guerra de Iraq cuando los periodistas iban con los militares? Ahora los jóvenes reporteros están con la tecnología, no van a ninguna parte. Los periodistas no tienen la libertad de explorar ahora porque la tecnología los ha metido en una especia de cápsula, que los lleva directamente de un punto a otro. Solo les motiva conseguir lo que quieren al apretar un botón. Cuando quieren el nombre de alguien o información sobre una persona, aprietan un botón. Y la información que consiguen es alguien como ellos, que utiliza botones a cada rato. La gran parte del tiempo no dejan su computadora sola. Los periodistas se pasan el día sentados frente a ella. no corren, no andan, no salen, no buscan ninguna historia. Se sientan. No me extraña que haya gente obesa. En Estados Unidos la gente está demasiado gorda. La gente pasa demasiado tiempo sentada. Esto es lo que hace la tecnología".Gay Talese, Ocean City, 7 de febrero de 1932.
Fracción de la entrevista a Gay Talese realizada por Marta Torres Ruiz, publicada en la Revista Bocas. Diciembre de 2012. Edición No. 15
sábado, 10 de marzo de 2012
El papel del profesor Hinestrosa durante la toma del Palacio de Justicia
"Desde su oficina pudo comprobar los horrores de noviembre de 1985, cuando en el Holocausto del Palacio de Justicia se perdió no sólo a muchos de los grandes juristas de la época, sino al grupo de catedráticos que consolidó al Derecho como uno de los puntos fuertes del Externado. “Perecieron ocho de nuestros profesores. La desolación de esa tragedia fue lo peor, dijo el propio Fernando Hinestrosa cuando se conmemoraron 25 años de la tragedia".
De esta forma el diario El Espectador le rindió un sentido y muy merecido homenaje al rector de la Universidad Externado de Colombia, quien en la mañana de pasado sábado falleció en Bogotá a sus 81 años de edad, dejando a su paso por este mundo un recuerdo inborrable en la justicia y la educación de este país.
Sin embargo, el papel del maestro Hinestrosa pasó de ser la de un simple espectador de una tragedia que aún, 26 años después, trae consecuencias políticas, jurídicas, culturales y sociales en Colombia. El papel del rectorde la Universidad del Externado de Colombia se amplia al salvar a dos estudiantes: Eduardo Matson y Yolanda Santodomingo de engrosar la ya abultada lista de los llamados desparecidos del Palacio de Justicia.
Y es que fue gracias a su valentía y fortaleza que evitó que los estudiantes de Derecho corrieran la misma suerte que 12 personas (8 trabajadores de la cafetería, tres visiantes ocasionales y una guerrillera) luego de que un grupo de militares los señalaran de ser guerrilleros del M-19 y haber participado en el ingreso de las armas al edificio durante la mañana del 6 de noviembre de 1985.
Matson y Santodomingo fueron trasladados a la Casa del Florero por un grupo de miliares, quienes ya desde adentro del edificio los habían señalado y cataogado "de ser auspiciadores del M-19", hecho por el cual, prontamente, iban a ser sometidos a una serie de interrogatorios que incluían la tortura física y mental con el fin de sacarles la información que necesitaban sobre sus otros "camaradas".
lunes, 2 de febrero de 2009
¿Qué más se podía esperar de Botero?
El espectáculo mediático realizado por Jorge Enrique Botero en la liberación de los 4 secuestrados el pasado domingo fue totalmente lamentable y puso en peligro las liberaciones de Alan Jara y Sigifredo López. Pero no es para sorprenderse esta actuación de una persona que ha demostrado en varias ocasiones que no tiene la más mínima idea de lo que significa la ética periodística.
Botero siempre ha sido un generador de polémicas, en el 2006 publicó el libro "Últimas noticias de guerra", el cual contaba como primicia el nacimiento del hijo de Clara Rojas mientras estaba en cautiverio. La publicación fue una sorpresa para todos incluso para la madre de la ex fórmula vicepresidencial de Ingrid Betancourt que no se imaginaba que tenía un nieto.
Para el periodista Gustavo Adolfo Delvasto "decepciona el hecho que revele esta información a todos los vientos, justo cuando va a salir el libro al mercado, sin antes haber contado con los familiares de la persona de la cual surge la noticia (o en el peor de los casos el rumor). Tendría que preguntársele cuándo se enteró del hecho y porqué solo hasta ahora lo reveló a los familiares de la implicada o preguntarle si esto no hace parte del fuero privado de la familia de la secuestrada".
En abril de 2006 Héctor Abad Faciolince escribió una columna titulada la "perverción del periodismo" en la cual señalaba que "cuando se lee periodismo hay un pacto tácito entre el escritor y los lectores: no habrá mentiras, no vamos a leer inventos, no vamos a leer ficciones". Además añadió que "una crónica no puede permitirse la libertad frente a los hechos que tiene una novela. Si la crónica inventa, deja de ser tal, y se convierte, si mucho, en novela. En el caso de este libro no llegamos ni a eso, y el mismo Botero lo dice: estamos frente a una "telenovela mayor".
Botero envió días después una carta a la revista Semana en la cual catalogaba al periodista como "purista" y añadia que "lo que dice es basura: Abad se disfraza de pacifista para tocar los tambores del odio. Su camuflaje de niño bueno no logra disimular su sed de venganza. Y su maniqueísta de nuestra sociedad no es más que una versión reencauchada de los discurso que nos tiene donde estamos".
Por dos años estuvo fuera de Colombia por su trabajo en la cadena Telesur pero en enero de este año apareció en el mapa cuando fue nombrado junto a Daniel Samper Pizano, Iván Cepeda, Gustavo Moncayo como miembros de la comisión humanitaria que acompañaría a la senadora Piedad Córdoba y la Comisión Internacional de la Cruz Roja (CICR) en la liberación de seis secuestrados por parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Aunque en los primeros días de la misión humanitaria Botero no realizó ninguna declaración a los medios de comunicación colombianos, fue el mismo día de las liberaciones de tres soldados y un policía que montó su show. El periodista realizó entrevistas a los cuatro uniformados sin ningún permiso, informó desde el lugar de los hechos para la cadena Telesur y le vendió las fotografías tomadass a los aún rehenes a la agencia de prensa AP.
La columnista del diario El Tiempo, Claudia López la actitud de Botero se debió a que "creyó que con eso podría salvar la operación y resarcir el horrible daño que le hicieron al canal al usar sus emblemas sin autorización en la Operación Jaque. ¿Pensó en los secuestrado? ¿En la encrucijada en que ponía a la senadora Piedad Córdoba y a los demás Colombianos por la Paz? Sabía perfectamente que esa transmisión violaba los acuerdos para la liberación. Un mínimo de criterio le habría indicado que primero está garantizar la liberación que resarcir a Telesur".
Vale reconocer que la denuncia, valida y cierta, pudo hacerla una vez finalizada por completo la operación de liberación de los seis secuestrados y cuando hubiera terminado su gestión de garante y retomado la de periodista. La actitud de Botero puso en grave riesgo el retorno a la libertad de estos cuatro colombianos, al igual que la de los dos últimos secuestrados políticos que iban a ser liberados en los próximos días.
Al otro día el presidente de Colombia, Alvaro Uribe Vélez prohibió la presencia de periodistas y otros miembros de la comisión humanitaria en la liberación de Alan Jara. Esto fue considerado como un atentado contra la libertad de prensa que reza en el artículo 23 de la Constitución Política de Colombia de 1991, por lo que horas más tarde la decisión fue rectificada y se permitió la presencia de periodistas aunque con algunas restrincciones todo esto gracias a las ganas de llamar la atención del señor Botero.
Comentario: No estoy acusando a Jorge Enrique Botero de tener nexos con la guerrilla, sólo indicó su falta de ética periodística frente a diversos hechos.
Comentario 2: Hago un llamado a la opinión pública, a los pocos medios de comunicación responsables que aún existen en Colombia (sobre todo los escritos) a que se le deje de llamar periodista a un señor que puso la vida y libertad de cuatro personas en peligro sólo para montar un espectaculo mediático sobre su imagen.
jueves, 11 de septiembre de 2008
El Fabulador colombiano
En mayo de 1998 la opinión pública estadounidense se sorprendió cuando se hizo público el caso que el joven periodista estadounidense Stephen Glass, escritor de la aclamada revista The New Republic, falsificó e inventó la mayoría de sus artículos periodísticos, los cuales gozaban de gran aceptación pues eran tan fantásticas y emocionantes que parecían ficción. La historia con que se comprobó sus múltiples mentiras se titulaba "Hack Heaven" (Paraíso de Hackers) y trataba de un hacker de 15 años que había sido contratado por una gran compañía para trabajar como consultor de seguridad después de haber entrado en su sistema informático.
Después de la publicación del artículo, el reportero Adam Penenberg de Forbes dudó sobre la veracidad de los hechos por lo que, con otros grupos de periodistas, realizo múltiples investigaciones sobre el hecho. Después de meses de investigación se descubrió que tanto la empresa Jukt Micronics, que supuestamente había contratado al joven hacker, al igual que los otros personajes que aparecían en la historia no existían. Cuando Penenberg y Forbes hicieron frente a The New Republic con estos datos, Glass alegó que había sido engañado.
Luego de recibir el informe de Penenberg, el director de New Republic, Charles Lane, comenzó sus propias investigaciones en las cuales descubrió que en el Hotel Hyatt en Bethesda, Maryland donde supuestamente el hacker se había reunido con los ejecutivos de Jukt Micronics, al igual que la sala de conferencias donde tuvo lugar la convención de hackers estaba cerrada el día en que Glass decía que el encuentro de hackers había tenido lugar. Una investigación interna concluyó que Glass también había creado un sitio web y una dirección de correo electrónico para la inexistente compañía.
Joe Galli del Comité Nacional Republicano y Davide Keene de la Unión Conservadora Americana, habían escrito ya en 1997 cartas a The New Republic acusando a Glass de inventar y tergiversar hechos, esta carta se refería especialmente al artículo "Spring Breakdown", una historia que describía borracheras, uso de drogas e inmoralidades sexuales en la Conferencia de Acción Política Conservadora. Las mismas acusasiones llegarón de la organización Educación para la Resistencia contra el Abuso de Drogas (Drug Abuse Resistance Education, D.A.R.E.) y el C.S.P.I. (Centro para la Ciencia de Interés Público).
Posteriormente después de una minuciosa investigación The New Republic determinó que 27 de las 41 historias escritas por Glass contenían material infundado o habían sido totalmente inventadas. Las revistas Rolling Stone, George and Harper's y Policy para las cuales también había escrito Glass, revisaron los artículos que éste había escrito, al final concluyeron que el material era generalmente veraz aunque no había forma de confirmarlo con las fuentes de Glass, en su mayoría anónimas.
Fue tanto el impacto del caso de Stephen Glass en la comunidad estadounidense que en 2003 se realizó la película Shaterred Glass (El Precio de la Verdad) dirigida por Billy Ray y protagonizada por Hayden Christensen (Star Wars y Jumper) y Peter Sarsgaard (Garden State y Dying Gaul).
Pero este hecho de falta de ética periodística no ha sido ajeno en Colombia. En el año 2007 la Comisión Nacional de Televisión multó al canal City TV y al periódico El Tiempo con 303 millones de pesos por la emisión de la noticia en el año 2004 de tres niños de la localidad de Ciudad Bolívar que debían comer papel periódico con aguapanela pues no tenían dinero para alimentarse.
El artículo titulado “Papel y panela para saciar el hambre” fue publicado el 20 de Agosto de 2004 en el diario El Tiempo y en la emisión del noticiero de las 8 de la noche del canal City TV por el joven periodista y reportero Juan Diego Álvira. La primera parte del artículo contenía la historia de la familia Londoño Suárez, quienes vivían en el humilde barrio Los Puentes de la localidad de Ciudad Bolívar al suroccidente de Bogotá.
En el artículo se contaba que Myriam, la madre de dos niños, debía alimentarlos con papel y agua de panela pues tanto ella como su marido estaban desempleados. Otros medios como Caracol Televisión y RCN reproducieron la noticia y de igual forma fueron al barrio Los Puentes a tratar de encontrar a la familia en cuestión, a entrevistar a los niños, a entregar mercados y a buscar a los padres de esas "criaturitas".
Tan pronto se conoció el hecho las llamadas de la gente no se hicieron esperar. En las semanas siguientes, se abrió un espacio en el programa del canal City Tv, Arriba Bogotá, y se habilitaron las líneas telefónicas a través de las cuales los ciudadanos pudieron expresar sus opiniones frente a lo ocurrido al igual para repartir ayudass. Algunos aprovecharon para criticar a las autoridades porque "prometen y prometen pero nunca cumplen", otros se ofrecieron para apadrinar a los niños de Myriam y la mayoría optó por donar mercados para la familia.
En los días siguientes, númerosos periodistas visitaron el hogar de Myriam en compañía de autoridades distritales para que constatarán la situación en la que se encuentraba no solo esa familia sino muchas más en la localidad. La noticia no solamente condolió a la ciudadanía, quien realizó numerosas donaciones, y que inclusive ameritó una reseña y un editorial en el diario El Tiempo titulado "Que Miryam no coma más papel", y también una visita del alcalde Luis Eduardo Garzón a la casa de la familia en cuestión.
Pero la noticia cayó de su propio peso pues se comprbó que la supuesta mamá resultó no siendo tal, pues los niños Londoño Suárez eran hijos de sus vecinos y luego de un análisis médico se llegó a la conclusión que nunca habían comido papel. Además, en la zona existían dos comedores comunitarios que de forma gratuita proveen de comida a la población. Los medios se silenciaron, y el diario El Tiempo con una timida columna en el Defensor del Lector, intentó subsanar el daño.
Las vidas de Glass y Álvira son muy similares, después de descubir su invención no fueron castigados sino que Alvira logró ascender posiciones dentro del canal, llegando a ser director de emisión de uno de los informativos, y próximamente se unirá al grupo de presentadores del noticiero del Canal Caracol. Por su parte Glass escribió un libro contando su historia, con lo que ganó muchísimo dinero.
Después de la publicación del artículo, el reportero Adam Penenberg de Forbes dudó sobre la veracidad de los hechos por lo que, con otros grupos de periodistas, realizo múltiples investigaciones sobre el hecho. Después de meses de investigación se descubrió que tanto la empresa Jukt Micronics, que supuestamente había contratado al joven hacker, al igual que los otros personajes que aparecían en la historia no existían. Cuando Penenberg y Forbes hicieron frente a The New Republic con estos datos, Glass alegó que había sido engañado.
Luego de recibir el informe de Penenberg, el director de New Republic, Charles Lane, comenzó sus propias investigaciones en las cuales descubrió que en el Hotel Hyatt en Bethesda, Maryland donde supuestamente el hacker se había reunido con los ejecutivos de Jukt Micronics, al igual que la sala de conferencias donde tuvo lugar la convención de hackers estaba cerrada el día en que Glass decía que el encuentro de hackers había tenido lugar. Una investigación interna concluyó que Glass también había creado un sitio web y una dirección de correo electrónico para la inexistente compañía.
Joe Galli del Comité Nacional Republicano y Davide Keene de la Unión Conservadora Americana, habían escrito ya en 1997 cartas a The New Republic acusando a Glass de inventar y tergiversar hechos, esta carta se refería especialmente al artículo "Spring Breakdown", una historia que describía borracheras, uso de drogas e inmoralidades sexuales en la Conferencia de Acción Política Conservadora. Las mismas acusasiones llegarón de la organización Educación para la Resistencia contra el Abuso de Drogas (Drug Abuse Resistance Education, D.A.R.E.) y el C.S.P.I. (Centro para la Ciencia de Interés Público).
Posteriormente después de una minuciosa investigación The New Republic determinó que 27 de las 41 historias escritas por Glass contenían material infundado o habían sido totalmente inventadas. Las revistas Rolling Stone, George and Harper's y Policy para las cuales también había escrito Glass, revisaron los artículos que éste había escrito, al final concluyeron que el material era generalmente veraz aunque no había forma de confirmarlo con las fuentes de Glass, en su mayoría anónimas.
Fue tanto el impacto del caso de Stephen Glass en la comunidad estadounidense que en 2003 se realizó la película Shaterred Glass (El Precio de la Verdad) dirigida por Billy Ray y protagonizada por Hayden Christensen (Star Wars y Jumper) y Peter Sarsgaard (Garden State y Dying Gaul).
Pero este hecho de falta de ética periodística no ha sido ajeno en Colombia. En el año 2007 la Comisión Nacional de Televisión multó al canal City TV y al periódico El Tiempo con 303 millones de pesos por la emisión de la noticia en el año 2004 de tres niños de la localidad de Ciudad Bolívar que debían comer papel periódico con aguapanela pues no tenían dinero para alimentarse.
El artículo titulado “Papel y panela para saciar el hambre” fue publicado el 20 de Agosto de 2004 en el diario El Tiempo y en la emisión del noticiero de las 8 de la noche del canal City TV por el joven periodista y reportero Juan Diego Álvira. La primera parte del artículo contenía la historia de la familia Londoño Suárez, quienes vivían en el humilde barrio Los Puentes de la localidad de Ciudad Bolívar al suroccidente de Bogotá.
En el artículo se contaba que Myriam, la madre de dos niños, debía alimentarlos con papel y agua de panela pues tanto ella como su marido estaban desempleados. Otros medios como Caracol Televisión y RCN reproducieron la noticia y de igual forma fueron al barrio Los Puentes a tratar de encontrar a la familia en cuestión, a entrevistar a los niños, a entregar mercados y a buscar a los padres de esas "criaturitas".
Tan pronto se conoció el hecho las llamadas de la gente no se hicieron esperar. En las semanas siguientes, se abrió un espacio en el programa del canal City Tv, Arriba Bogotá, y se habilitaron las líneas telefónicas a través de las cuales los ciudadanos pudieron expresar sus opiniones frente a lo ocurrido al igual para repartir ayudass. Algunos aprovecharon para criticar a las autoridades porque "prometen y prometen pero nunca cumplen", otros se ofrecieron para apadrinar a los niños de Myriam y la mayoría optó por donar mercados para la familia.
En los días siguientes, númerosos periodistas visitaron el hogar de Myriam en compañía de autoridades distritales para que constatarán la situación en la que se encuentraba no solo esa familia sino muchas más en la localidad. La noticia no solamente condolió a la ciudadanía, quien realizó numerosas donaciones, y que inclusive ameritó una reseña y un editorial en el diario El Tiempo titulado "Que Miryam no coma más papel", y también una visita del alcalde Luis Eduardo Garzón a la casa de la familia en cuestión.
Pero la noticia cayó de su propio peso pues se comprbó que la supuesta mamá resultó no siendo tal, pues los niños Londoño Suárez eran hijos de sus vecinos y luego de un análisis médico se llegó a la conclusión que nunca habían comido papel. Además, en la zona existían dos comedores comunitarios que de forma gratuita proveen de comida a la población. Los medios se silenciaron, y el diario El Tiempo con una timida columna en el Defensor del Lector, intentó subsanar el daño.
Las vidas de Glass y Álvira son muy similares, después de descubir su invención no fueron castigados sino que Alvira logró ascender posiciones dentro del canal, llegando a ser director de emisión de uno de los informativos, y próximamente se unirá al grupo de presentadores del noticiero del Canal Caracol. Por su parte Glass escribió un libro contando su historia, con lo que ganó muchísimo dinero.
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